viernes, 26 de diciembre de 2008

Los doce que me olvidan

Dos manos se aprietan tiernamente
Y comprendo que nunca la perdí
Algo dentro decía que sigue allí
Nuevamente la vi sonreír, y presente


Ella lo noto atreves de mi
Una mujer tan fiel como la muerte
Tan amante como un escudo mítico
Tan única y tan nombrada

Y aquella mi dulce amor, mi amante
Dame un beso y perdóname olvidarte
La imaginación de las pesadillas
Cambio mi pasado, a una película sin salida.

Vendrás humildad a dejarme humillar
Pero vete pronto el camino es para uno.
Qué más son las lajas sino llaves
Del destino, cadenas en la vida.

Mi libertad fue enjaularme a propósito,
Contra mis miedos desnudo
A palabras de ayuda sordo
Con miel en el cuerpo y con insectos encima

y cuando quise escuchar con mil lenguajes
Me flecho un ángel, leñando el dolor
Las heridas y toda maldición del pecado
Para encender el fuego romano

Vencido el malo, subid la mano,
Empuño la gloria, ángel mi hermano,
Diles a mi mujer y mi familia que los amo
Que no están solos soy un guerrero a su lado.

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